Apple, Google y la guerra por las búsquedas de internet

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Durante años, Google ha visto cada vez con mayor preocupación cómo Apple ha mejorado su tecnología de búsquedas, sin saber si su socio de años, y a veces competidor, acabaría por construir su propio motor.

Esos temores se intensificaron en 2021, cuando Google le pagó a Apple unos 18.000 millones de dólares para mantener el motor de búsqueda de Google como selección predeterminada en los iPhone, según dos personas con conocimiento de la asociación, quienes no estaban autorizadas a hablar de eso públicamente. Ese mismo año, Spotlight, la herramienta de búsqueda de Apple para iPhone, comenzó a mostrar a los usuarios resultados web más valiosos de los que podrían haber encontrado en Google.

De manera confidencial, Google planeó ponerle un límite a las ambiciones de Apple en el mundo de las búsquedas. Según documentos internos de Google, que revisó The New York Times, la empresa buscó formas para socavar Spotlight al producir su propia versión para iPhone y persuadiendo a más usuarios del dispositivo para que utilizaran el navegador web Chrome de Google en vez de Safari de Apple. Al mismo tiempo, Google estudió cómo debilitar el control de Apple sobre el iPhone al aprovecharse de una nueva ley europea que buscaba ayudar a las pequeñas compañías a competir con las grandes empresas tecnológicas.

El plan anti-Apple de Google ilustró la importancia que sus ejecutivos le dieron a mantener el dominio sobre el negocio de las búsquedas. También brinda información sobre la compleja relación de la empresa con Apple, un competidor en aparatos de consumo y software que durante más de una década ha sido un socio fundamental en el negocio de publicidad para dispositivos móviles de Google.

La relación ha sido objeto de escrutinio en la histórica demanda antimonopolio que presentaron el Departamento de Justicia y decenas de estados contra Google. Los abogados del gobierno han argumentado que Google amañó el mercado a su favor mediante la firma de acuerdos con empresas como Apple, Samsung y Mozilla en los que su buscador era el predeterminado. Estos pactos canalizan el tráfico hacia el motor de búsqueda de Google cuando los usuarios buscan información en la barra superior de un navegador.

El 26 de octubre, Google comenzó una presentación de tres semanas de su defensa en el juicio de la demanda, un proceso que durará varios meses. Hasta ahora, la empresa ha minimizado el papel de sus acuerdos con fabricantes de teléfonos y empresas de navegadores en el éxito que ha tenido. Argumenta que su motor de búsqueda es popular por su calidad e innovación y que los usuarios pueden elegir con facilidad otro predeterminado en la configuración de sus dispositivos.

Sin embargo, los documentos que revisó el Times demuestran que Google comprende el poder de los valores predeterminados a la hora de canalizar a los usuarios hacia un producto cuando intentó que Apple cambiara la elección de Safari como navegador web predeterminado del iPhone.

“La competencia en la industria tecnológica es feroz y competimos con Apple en muchos frentes”, comentó Peter Schottenfels, vocero de Google. “En la actualidad, hay más formas que nunca para buscar información, por eso nuestros ingenieros realizan miles de mejoras al año en las búsquedas con el fin de garantizar que ofrecemos los resultados más útiles”.

Schottenfels agregó que, aunque Google apuesta por la configuración predeterminada porque es importante, los usuarios pueden cambiarla y lo hacen. Apple se rehusó a ofrecer comentarios.

Los documentos mostraron que, el otoño pasado, los ejecutivos de Google se reunieron para debatir cómo lograr que la empresa dependiera menos del navegador Safari de Apple y cuál sería la mejor manera de utilizar una nueva ley en Europa para socavar al fabricante del iPhone. Aunque Google consideró varias opciones, incluida la cantidad de datos a los que debería tener acceso en el iPhone, no está claro qué fue lo que decidieron los ejecutivos.

En ese entonces, la Unión Europea (UE) estaba preparando la Ley de Mercados Digitales, la cual fue diseñada para ayudar a las empresas más pequeñas a terminar con el control sobre el sector de las grandes compañías tecnológicas. Google, la cual ya era una de las empresas más grandes de internet en el mundo, vio una oportunidad.

Conforme la ley, la UE obliga a las grandes empresas tecnológicas designadas como “gatekeepers” a abrir sus plataformas a los competidores antes de marzo, con lo cual les dan la posibilidad a los usuarios de elegir qué servicio quieren utilizar y así dejar de favorecer sus propios servicios en sus plataformas.

Se espera que la ley obligue a que Apple tenga que permitir que los clientes de la UE descarguen tiendas de aplicaciones rivales. Los usuarios que configuren un nuevo dispositivo Apple en Europa también podrían tener la opción de elegir un navegador predeterminado distinto de Safari.

Los documentos mostraron que Google, a la que la ley obligará a permitir una mayor competencia en el mercado de las búsquedas, exploró formas de presionar a los reguladores de la UE para que abrieran el ecosistema de software de Apple, el cual está bajo un control riguroso, con el fin de que Google pudiera desviar usuarios de Safari y Spotlight. Los ejecutivos debatieron cuán agresiva debía ser la empresa a la hora de abogar por el acceso al sistema operativo de Apple.

Los ejecutivos de Google determinaron que, si los usuarios tenían que elegir, podía triplicarse la cantidad de usuarios europeos de iPhone que escogieran Chrome, según los documentos que revisó el Times. Eso significaría que la empresa podría quedarse con más ingresos por publicidad en las búsquedas y pagarle menos a Apple.

Las normativas destinadas a ayudar a las empresas más pequeñas a entrar en el mercado “también las pueden utilizar con mucha frecuencia los operadores dominantes para obtener ventajas sobre sus rivales”, comentó en una entrevista Gus Hurwitz, académico sénior de la Escuela de Derecho Carey de la Universidad de Pensilvania, quien se especializa en tecnología y competencia.

Google y Apple han tenido una asociación sobre el motor de búsqueda para Safari desde 2002, un lustro antes del debut del iPhone. La relación se complicó más cuando Google lanzó en 2008 el sistema operativo móvil Android, un competidor directo del iPhone.

A Google le preocupó Spotlight de Apple desde los primeros días de la función. En 2014, una presentación interna analizó el impacto que el sistema operativo de Apple iOS 8 podría tener en los ingresos de Google. La segunda página de la presentación se titulaba “En resumen: es malo”, según una presentación que fue incluida como evidencia en el juicio antimonopolio.

“Tenemos previsto que estas sugerencias alejen consultas de Google en sectores donde se active Spotlight”, escribió la compañía.

En 2018, Apple se “robó” a un poderoso ejecutivo de Google especializado en las búsquedas, John Giannandrea, y amplió sus equipos de empleados de búsquedas mientras construía un sistema Spotlight con más capacidades. Las mejoras de 2021 a la herramienta, como parte de iOS 15, generaron preocupaciones en Google sobre las intenciones de Apple en el mercado de las búsquedas, mencionó una persona con conocimiento sobre las conversaciones.

Según los documentos, en respuesta, Google creó una iniciativa para construir su propia versión de Spotlight, la cual tenía como objetivo funcionar en los iPhone. Esta versión les presentaba datos rápidos e información de archivos, mensajes y aplicaciones del dispositivo a los usuarios.

En años recientes, Apple no ha utilizado Spotlight para realizar las denominadas consultas comerciales —las cuales incluyen anuncios en sus resultados— desde Google, por lo que la herramienta no ha perjudicado al negocio de las búsquedas de Google.

Sin embargo, según los documentos, el año pasado los ejecutivos de Google plantearon la forma de persuadir a la UE para que designara a Spotlight como motor de búsqueda. Spotlight contenía al menos cinco funciones distintas de búsqueda, las cuales ofrecían imágenes web; respuestas y resultados “enriquecidos” que brindaban información adicional, como fotos, y una búsqueda universal, la cual podía escanear dispositivos, aplicaciones y el internet. La UE todavía no decide si abrirá Spotlight a una mayor competencia conforme la ley.

El hecho de que Google se aproveche de leyes destinadas a ayudar a las pequeñas empresas ha frustrado a algunos expertos legales.

“Prefiero que las empresas compitan en función de los méritos para que los consumidores quieran utilizar sus productos, ofreciendo productos de mayor calidad”, dijo Hurwitz. “No pagando a abogados para que vayan a la Unión Europea y establezcan reglas para obtener acceso a las plataformas de sus competidores”.

Adam Satariano colaboró con reportería desde Londres.

Nico Grant es un reportero de tecnología que cubre Google desde San Francisco. Antes pasó cinco años en Bloomberg News, donde se centró en Google y la computación en la nube. Más de Nico Grant

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